domingo, 4 de noviembre de 2012

RIAD LA BELLE EPOQUE


Empezamos hoy este blog con la intención de daros a conocer lo que sucede en Marrakech, la ciudad donde se ubica el Riad La Belle Epoque.

También conocida como la Ciudad Roja o Tierra de Dios, se trata de una de las ciudades más importantes y pobladas de Marruecos, con aproximadamente millón y medio de habitantes.

Fundada en 1062 por los Almorávides fue capital del Imperio Islámico y es junto con Fez, Meknes y Rabat una de las cuatro ciudades Imperiales.

En Marrakech se encuentran numerosos monumentos que son Patrimonio de la Humanidad pero sin lugar a dudas lo más que atrae el foco de atención sobre esta ciudad es su emblemática plaza , Djemaa el Fna y su zoco.

El zoco, se transforma en un delta humano desparramándose por las callejuelas y recovecos de la Medina y en él es imposible no encontrar algo que nos sorprenda. Todas las mercancías imaginables se agolpan en sus miles de tiendas y tenderetes en una profusión de colores y olores, sabores y tactos que no son sino un regalo para los sentidos. Merece la pena perderse y deambular por estas calles, sin rumbo fijo y con los sentidos muy atentos. Al final siempre desembocaremos en una calle por la que hemos pasado antes, un puesto que nos suena, una mezquita cuya emblemática puerta no nos ha dejado indiferentes o incluso en la propia plaza, donde podremos admirar el bullicio desde alguna de las terrazas de los cafés que la rodean. Con suerte incluso podremos caer en el Riad en el que nos alojamos y descansar un poco antes de aventurarnos de nuevo en este laberinto humano que es Marrakech.

La plaza es el corazón de la medina. Se trata de un espacio abierto de forma irregular en el que a lo largo del día se va produciendo una fascinante transformación, pasando de la somnolencia de la mañana solo interrumpida por las voces de los vendedores de los deliciosos zumos de naranja y frutos secos, al ajetreo de la tarde. Es entonces cuando se empieza a poblar de paseantes locales y turistas ávidos de experimentar la sensación de viajar en el tiempo y trasladarse a una época en la que cuenta cuentos, escritores  de cartas, encantadores de serpientes, barberos y dentistas, malabaristas y faquires, músicos y aguadores, tal y como continua sucediendo todos los días desde tiempos inmemoriales, se convierten en absolutos protagonistas de la plaza.

Pero es por la noche, al caer el sol y desvanecerse el canto de los almuédanos, cuando este lugar alcanza el clímax y entre los corrillos que se forman alrededor de cada uno de estos personajes atemporales, fluyen los aromas procedentes de las cocinas de las decenas de chiringuitos que ofrecen sus platos tradicionales.....deliciosos caracoles, cabeza de cordero, couscous, brochetas de toda índole y hasta pescado proveniente de las cercanas costas del Atlántico, acompañados como no, del té de menta. De música de fondo, el sonido de las gaitas y los laúdes, tambores y aplausos. Un espectáculo imperdible y difícil de olvidar para quien tiene la fortuna de poder observarlo y disfrutarlo.

Todo esto y mucho más es Marrakech y desde aquí queremos invitarte a conocerlo mejor.

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